Acta Académica, 68, Mayo 2021, ISSN 1017-7507


Construcción de los discursos de heterogeneidad, mestizaje y otredad en el libro Entre Dios y el Diablo: Mujeres de la colonia (crónicas) de Tatiana Lobo

Construction of the discourses of heterogeneity, miscegenation and otherness in the book Entre Dios y el Diablo: Mujeres de la colonia (crónicas) de Tatiana Lobo

Roberto Antonio Blanco-Ramos*

Resumen:

En el año 1993, la escritora Tatiana Lobo publicó un texto significativo dentro del quehacer historiográfico y literario. A partir de una interpretación narrativa y cronística de protocolos coloniales del siglo XVIII y principios del XIX; la autora expone la vida social, política, religiosa y cultural de las mujeres dentro del sistema colonial. Con base a lo descrito por Lobo, este artículo analiza la forma en que se manifiestan, dentro de una lógica literaria, los ejes discursivos de la heterogeneidad, el mestizaje y la otredad, procesos fundamentales en el desarrollo histórico del período colonial costarricense.

Palabras Clave: LITERATURA - HISTORIA - HETEROGENEIDAD - MESTIZAJE - OTREDAD - MUJERES.

Abstract:

In 1993 the writer Tatiana Lobo published a significant text within the historiographic and literary work. Based on a narrative and chronistic interpretation of colonial protocols from the 18th and early 19th centuries, the author exposes the social, political, religious and cultural life of women within the colonial system. Based on what was described by Lobo, this research analyzes the way in which the discursive axes of heterogeneity, miscegenation and otherness are manifested within a literary logic, fundamental processes in the historical development of the Costa Rican colonial period.

Keywords : LITERATURE - HISTORY - HETEROGENEITY - MISCEGENATION - OTHERNESS - WOMEN.

Recibido: 8 de febrero de 2021

Aceptado: 22 de marzo del 2021

Introducción

La presente investigación literaria propone analizar las exposiciones discursivas de heterogeneidad, mestizaje y otredad, presentes en el libro Entre Dios y el Diablo: Mujeres de la colonia, de la escritora chilena-costarricense Tatiana Lobo, publicado en el año 1993.

El análisis propuesto obedece a que la obra de Lobo se centra en examinar la vida personal, social, religiosa, política y cultural de las mujeres (de diversos estratos sociales), durante el período colonial costarricense, a través del análisis y la transcripción de protocolos coloniales del siglo XVIII e inicios del XIX (según el investigador y genealogista costarricense Mauricio Meléndez Obando, estos documentos contienen datos sobre transacciones legales realizadas entre 1607 y 1850). De igual forma, la autora presenta la información obtenida de los documentos coloniales, desde un ámbito literario-cronístico que permite explicar con mayor profundización las propuestas que constituyen el eje central de este trabajo.

Los tres ejes de análisis discursivos están sujetos con lo propuesto por la escritora, al ser un período histórico en el cual las mujeres formaron parte de un sistema de dominación patriarcal, en el que se vieron sometidas a diversos comportamientos de recato y sumisión (Tobo, 1999, p.17). Por consiguiente, el trabajo permite vislumbrar los protocolos desde el discurso de la otredad, propuesto por el teórico Tzvetan Todorov, y en el cual se ve reflejada la heterogeneidad cultural y el mestizaje.

La importancia de estudiar este tipo de obras radica en el hecho de que la producción novelística del período colonial continúa siendo escasa. La producción historiográfica sobre las temáticas coloniales ha tenido un desarrollo importante, empero, la utilización de este tipo de fuentes no ha sido contemplada de manera integral, aunado a que la producción literaria costarricense comenzó a desarrollarse de forma significativa desde inicios del siglo XX. En ese sentido, el trabajo de Lobo fundamenta dos ejes de estudio que complementan el material limitado e insuficiente de textos literarios coloniales con la investigación histórica.

El trabajo se divide en diversos apartados que engloban a la problemática central. En los primeros apartados, se realiza una contextualización del período colonial costarricense, con la finalidad de entender el contenido sociohistórico de las crónicas descritas por Lobo.

En el tercer y último apartado, se examinan las categorías teóricas de heterogeneidad y otredad, con el objetivo de indagar el vínculo y pertinencia de estas, con el texto de Lobo. Además, se analizan algunos extractos narrativos con la finalidad de ejemplificar las propuestas discursivas.

Sociedad colonial costarricense

El libro de Tatiana Lobo describe, a partir de la crónica literaria, el sistema patriarcal en el cual las mujeres, de diversos estratos sociales, se vieron sometidas en la colonia. En tal caso, resulta fundamental realizar una contextualización sobre el período colonial costarricense. Esto permite dilucidar ciertas características socioculturales que son descritas por Lobo y que relacionan al texto desde una lógica literaria de heterogeneidad cultural.

De acuerdo con el historiador Juan Carlos Solórzano, el período colonial de Costa Rica se extiende desde del año de 1575 hasta 1821 (2008, p.13), fecha en la cual, la región centroamericana del Virreinato de Nueva España se independiza. No obstante, a pesar de la periodización establecida, es importante señalar que la transición sociopolítica, que implicaba el proceso emancipador, no fue inmediata y muchos de los procesos suscitados en la colonia fueron heredados y discutidos por las élites en los años posteriores.

Para el afianzamiento de la colonización, al igual que en otros territorios conquistados, fue necesario el establecimiento de bases institucionales y económicas, las cuales fueron indispensables para instituir una dominación plena (Solórzano, 2008, p. 15). De este modo, la lógica de poder estuvo representada por cuatro entes socioeconómicos y políticos: el cabildo, el gobierno colonial, la iglesia y la encomienda.

Por otra parte, Claudia Quirós, en su estudio sobre la institución de la encomienda, sostiene que, a finales del siglo XVI, la colonización se estructuró, en términos territoriales, a partir del repartimiento de indígenas en pueblos, la mayoría ubicados en las regiones del Valle Central, Barva, Curridabat y Aserrí. (Quirós,2001, pp.113-134).

Asimismo, en términos económicos, el peso de la explotación recayó en tributos y servicios personales de indígenas encomendados. El tributo se dinamizó desde diversas tareas, fundamentalmente de corte económico-agro-ganaderas, además de tareas domésticas (Solórzano, p.18). De este modo, la encomienda puso en funcionamiento la economía colonial. En este punto, debe de tomarse en consideración la estructuración de una jerarquización sociopolítica, en donde el peso de la dominación recayó en los indígenas, lo que significó un descenso poblacional de esta población. Por consiguiente, para suplir la mano de obra indígena, se produjo la importación de mano de obra esclava de origen africano.

Transculturación colonial

El período colonial costarricense se constituyó a partir de un proceso de transculturación, y que, en el texto de Lobo, se pone en evidencia a través de los protocolos coloniales y en la narración. La transculturación reflejada en los documentos se puede pensar desde lo postulados clásicos de Fernando Ortiz, quien señala que este proceso consiste:

[…] no solamente en adquirir una distinta cultura, que en rigor indica la voz angloamericana acculturation, sino que el proceso implica también necesariamente la pérdida o desarraigo de una cultura precedente, la que pudiera decirse una parcial desculturación, y, además, significa la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales que pudieran denominarse de neoculturación (Ortiz,1978, p.96).

Por ende, este fenómeno se presenta con la adopción de nuevos elementos socioculturales Así, por ejemplo, el religioso fue fundamental en el período colonial. Sobre este punto, en el capítulo La orfandad de una india , Lobo cita el siguiente protocolo en el que se pueden dilucidar formas de transculturación:

En nombre de Dios Todopoderoso y de la Virgen Santísima María, Señora Mía, y de todos los santos y santas de la corte del cielo, yo, Santiago de Moya, indio natural del pueblo de Nuestra Señor de Ujarrás, que estando enfermo de la enfermedad que Dios ha servido de darme, y estando en mi entero y sano juicio, hago esta mi memoria y declaración de mis bienes […] (Lobo, 2017, p.19).

Asimismo, en la narración se describe que: “Moya pidió que lo sepultaran en el convento, con el hábito de San Francisco, quiso una misa cantada de cuerpo presente, un novenario, y apartó de su testamento una mula mansa para pagar con ella sus funerales” (2017, p.20).

La noción de transculturación de Fernando Ortiz sirve de base para comprender las generalidades socioculturales de la conquista y la colonización de América Latina, tal como él lo realizó en su estudio sobre Cuba: “La verdadera historia de Cuba es la historia de sus intrincadísimas transculturaciones. Primero la transculturación del indio paleolítico al neolítico y la desaparición de este por no acomodarse al impacto de la nueva cultura castellana” (Ortiz,1987, p.93).

Empero, existe otra categorización de transculturación aportada por Ángel Rama. Esta se configura para el entendimiento de los procesos de recepción y adaptación de culturas y la forma en que estas se ven reflejadas en la literatura hispanoamericana. De acuerdo con David Sobrevilla (2001, p.22), Rama, en la década de 1970, asumió una nueva concepción de transculturación, comprendida desde lo narrativo:

[…] la transculturación narrativa opera según Rama gracias a una “plasticidad cultural” que permite integrar las tradiciones y las novedades: incorporar los nuevos elementos de procedencia externa a partir de la rearticulación total de la estructura cultural propia, apelando a nuevas focalizaciones dentro de su herencia (Sobrevilla, 2001, p.22).

Es por ello que, para el caso del texto de Tatiana Lobo, la transculturación narrativa estaría representada desde la vertiente de la procedencia externa, expuesta dentro del marco sociocultural mestizo de la época colonial.

De igual manera, Consuelo Navarro analiza el proceso de la transculturación, relacionándolo con el mestizaje y con su representación en la literatura hispanoamericana del siglo XX. Este ligamen se refiere como “el proceso histórico literario de conformación de la mezcla racial entre blancos, indios, negros y castas dentro de la sociedad colonial española de los siglos XVII y XVIII” (Navarro,2003, p.13). De esta forma se puede contextualizar al texto de Tatiana Lobo, desde este planteamiento.

El mestizaje histórico señalado por Navarro, para el caso de la Costa Rica colonial, se pone en evidencia con los siguientes gráficos que refieren al contexto histórico, en el cual Lobo detalla los diferentes casos, debido a que de los doce puntualizados, once, son del siglo XVIII. El primero muestra la población total en Costa Rica y el segundo para el caso de la ciudad de Cartago.

Figura 1

La población de Costa Rica: 1777-1778

Fuente: Elaboración propia a partir de datos extraídos del texto: Héctor Pérez Brignoli, La población de Costa Rica, 1750-2000: una historia experimental. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica,2010. Capítulo I y II.

Figura 2

Población de la ciudad de Cartago, según etnia

Fuente: Elaboración propia a partir de datos extraídos del texto: Héctor Pérez Brignoli, La población de Costa Rica, 1750-2000: una historia experimental . San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica,2010. Capítulo I y II.

Entre la heterogeneidad cultural y la otredad: propuestas discursivas en el texto Entre Dios y el Diablo

De acuerdo con los planteamientos de Consuelo Navarro (2003, p.16-17), la literatura hispanoamericana constituye un terreno en donde se han entremezclado diversas representaciones simbólicas, las cuales han sido interpretadas a lo largo de su historia narrativa y poética. En ese trayecto, la concepción identitaria se ha creado, reformulado y ensayado con la finalidad de preguntarse por la noción de lo que representa el ser latinoamericano y el rol que adquiere la literatura en la sociedad. En dicho recorrido “lejos de constituir un ente metafísico, es el producto concreto de varios desarraigos: el español, el indígena y el africano (Navarro,2003, p.17). En este proceso, se dinamiza la concepción literaria de heterogeneidad que analizaremos a continuación, a partir de los postulados del crítico literario Antonio Cornejo Polar.

En el texto, Escribir en el aire , Cornejo Polar propone la existencia de la llamada literatura heterogénea dentro de un contexto de la revalorización de las llamadas literaturas étnicas y marginales (Cornejo,1994, pp.12-13). A partir de esta formulación se puede interpretar que el eje central literario e histórico del texto analizado es concebido, en una primera instancia, dentro de la literatura heterogénea, pero, además, se construye en términos discursivos desde la concepción de otredad, explicada por Tzvetan Todorov en su libro La conquista de América: El problema del otro .

Todorov (1987, pp.13-15) plantea la noción de otredad utilizando las categorías del yo y los otros . Para ello, ejemplifica en la forma en que el yo descubre una nueva cultura ( otros ) y la concibe, de manera abstracta, desde una posición de inferioridad. Todorov examina dicha argumentación a partir del descubrimiento y la conquista de América. Sin embargo, el análisis puede extenderse a la época de la colonización, al existir una clara jerarquización de clases, la cual se mantuvo en la coyuntura independentista y en la posterior formación de estados nacionales. Esto debido a que construyeron desde la exclusión, con la formación de discursos sobre cuáles estratos deberían formar parte del proyecto nacional y otros quedarían excluidos. El siguiente ejemplo, del capítulo María Francisca Álvarez. El honor recuperado , muestra la clara necesidad de mantener una jerarquización, no solo desde el otro, sino como un mecanismo de asimilación desde el yo:

En general, la mujer española, cuyo mal comportamiento, de acuerdo con las normas vigentes, fuese de conocimiento público, perdía muchos de sus privilegios de cuna, como el que la eximía de la cárcel en caso de cometer un delito.

La defensa de la honra no era, entonces, un acto emanado solo de un prejuicio, ni una forma de quedar bien ante los demás. No se trataba solamente de salvar una reputación; estaba en juego, también, la salvaguarda de los privilegios y prerrogativas de casta (Lobo, 2015, pp.90-91).

En consecuencia, en el texto de Tatiana Lobo, la discursividad de la otredad se refleja en las mujeres indígenas, criollas, mestizas y afrodescendientes de la colonia, las cuales fueron sometidas a una serie de mecanismos de control social, aplicados desde la lógica de un yo. Es decir, mediante una serie de mecanismos normalizadores del orden a través de los cuales se presiona a los individuos para adherirse a esquemas establecidos, estos regularizan la dinámica de poder de un proyecto establecido por las élites dominantes reprimiendo las conductas socioculturales catalogadas como impropias (Morales y Márquez, 2001). En el siguiente extracto, del capítulo Josefa de la Cruz Aguilar. La madre soltera, se puede evidenciar esta dinámica desde el rol matrimonial:

El caso de Josefa de la Cruz Aguilar es representativo del juego, que ante los tribunales se establece entre la demandante y el demandado, de una parte, hacer cumplir una promesa matrimonial y, por otra, escabullirse de ella. Nunca sabremos si el verdadero papá de la criatura que espera Josefa es el mismo hombre a quien ella acusa. Lo único que tiene real importancia es comprobar la aberración de los prejuicios que sobreponen al derecho de ser feliz, porque ¿qué armonía conyugal puede existir en una pareja que se casa por sentencia de un juez? (Lobo, 2015, p.115).

Por lo tanto, la otredad se presenta en un contexto de heterogeneidad cultural, y en el texto de Lobo predominan los mecanismos de control social reflejados desde la vertiente de la sexualidad. Así, algunos de los relatos versan sobre el incesto, el adulterio y la deshonra femenina, postulados desde la representación de la otredad femenina. En los siguientes ejemplos, se puede discernir este aspecto. En el capítulo titulado Andrea Chaves: la deshonra perdida , se narra: “En aquel año, por los alrededores de Cartago, vivía una campesina modesta de sangre mestiza, con dieciocho años de fresca juventud a su haber. El 10 de agosto, perdió la honra en un rastrojal y nunca más la pudo recuperar.” (Lobo,2015, p.48). Y dentro de este mismo capítulo, el párrafo final detalle lo siguiente:

De Andrea nunca más se supo. No está registrada en los libros de matrimonio, ni aparece en las genealogías de Monseñor Sanabria. Seguramente murió soltera… ¿Quién se hubiera de casar con ella, después de toda la publicidad que se hizo sobre la virginidad perdida? Posiblemente no hubo, en toda la región, un valiente capaz de asumir tan vergonzante estigma (Lobo, 2015, pp.60-61).

Continuando con los postulados acerca de la heterogeneidad, en el año 1978 Cornejo Polar, de acuerdo con Francisco Rodríguez Cascante (2013, pp. 22-23), postuló la categoría de la heterogeneidad sociocultural. Ésta es esencial para interpretar los procesos sociales y culturales suscitados en América Latina desde el período de la conquista, dado que, de manera integral, explica que la heterogeneidad debe pensarse y discernirse a partir de la contradicción y lo no armónico. Consecuentemente, las llamadas literaturas heterogéneas se definen como “[…] aquellas que presentan elementos socioculturales de al menos dos culturas distintas, creando zonas de ambigüedad o conflicto” (Rodríguez, 2013, p.24 y Cornejo, 1994, p.16). En el texto, la heterogeneidad literaria se describe desde la mezcla racial que hubo en la Colonia. El siguiente constata esta configuración literaria:

Durante casi toda la Colonia, los españoles pobres, mestizos y mulatos libres, habitaban el valle occidental dejados de la mano de Dios y de las autoridades. La historia que viene a continuación sucedió en lo que se llamó “valle de Escazú”, cuya demarcación es muy imprecisa, pues confunde con el valle de Aserrí y el de Barva. Su eje es el impedimento matrimonial por grado de cercano de “afinidad ilícita, entendiéndose por esto de un matrimonio cuando habían existido relaciones sexuales entre uno de los cónyuges y una hermana o hermano del otro (Lobo 2015, pp.28-29).

Como puede observarse, el elemento de conflictividad resulta esencial para el entendimiento de la pluralidad. Así, por ejemplo, Cornejo Polar analizó esta perspectiva desde las crónicas de la conquista, debido a que, en términos discursivos, construyen y representan a la otredad desde la valorización europea. Por su parte, Martin Lienhard en su texto, La voz y su huella: escritura y conflicto étnico-social en América Latina (1492-1988), examina la noción de conflictividad dentro de un contexto literario sociocultural, en donde se configuran situaciones históricas de enfrentamiento e interacción cultural. (Lienhard,1989, pp.135-137).

Es por ello que, al igual que las crónicas de conquista, se puede incluir, dentro de esa misma línea argumentativa, a los protocolos coloniales descritos y analizados en el libro de Tatiana Lobo, ya que refleja una conflictividad ligada a lo sociocultural e interpretada desde una visión occidental. Por ejemplo, en el capítulo, titulado, Petronila de la Flor, la esclava del convento, Lobo cita un protocolo del año de 1753:

Declaro a Petronila, mulata, mi esclava, que será de edad de 25 o 26 años, poco más o menos, la cual quiero y es mi voluntad que después de los días de mi vida se dé y entregue al síndico general del Convento del señor San Francisco de esta ciudad, para que sirva como esclava durante los días de su vida, sin que ningún prelado mayor ni menor, de dichos religiosos, la pueda sacar de dicho convento con ningún pretexto ni socolor que sea, pues si tal cosa sucediese, desde ahora, para entonces, doy por inválido y de ningún valor no efecto esta dicha dádiva y de poder y facultad a las reales justicias y jueces de su majestad, en esta ciudad, para que amparen a la dicha esclava (Lobo, 2015, p.130).

Asimismo, con el siguiente ejemplo, se detallan los tres elementos discursivos que se han analizado, tomando como base el eje de conflictividad y pluralidad racial:

Lo cierto es que la Casa cumplió una importante función social de resistencia a las normas. Situada en el barrio de pardos, mestizos y mulatos, fue el centro donde, además de fornicar, beber y comer, se hacía música con vihuelas, guitarras y rabeles, se cantaba, se danzaba, se hacía teatro. Era un lugar donde se desahogaban las represiones y florecía la cultura popular, con todo lo que esta tiene de contestataria. En un aspecto más utilitario, la Casa fue albergue para viajeros y asilo para los perseguidos por la justicia.

Por su parte, es significativo señalar que, en el año 1994, Cornejo Polar amplió la categoría de heterogeneidad con la introducción de nuevos elementos. Sobrevilla (2001) indica que esto posibilitó la capacidad de asumir la categoría desde la configuración de nuevos ámbitos discursivos y comunicativos, sin perder de vista el eje de conflictividad. En su libro, Escribir en el Aire, Cornejo Polar, refiriéndose a este aspecto señaló lo siguiente:

[…] esa categoría me fue inicialmente útil […] para dar razón de los procesos de producción de literaturas en las que se intersectan conflictivamente dos o más universos socioculturales […] poniendo énfasis en la diversa y encontrada filiación de las instancias más importantes de tales procesos (emisor/discurso-texto/referente/receptor). Entendí más tarde que la heterogeneidad se infiltró en la configuración interna de cada una de esas instancias […] (Cornejo,1994, pp.16-17).

En cuanto al elemento discursivo, Cornejo Polar (1994) considera que opera en tiempos variados, que pueden referir a distintos procesos históricos socioculturales. Uno de estos, por ejemplo, fue la evangelización colonial descrita en el texto de Lobo:

El siguiente paso de la justicia fue sacar a Andrea de su casa y ponerla en depósito donde doña María de la O. El depósito, según los criterios de la época, consistía en encerrar a la mujer demandante o demandada, en una casa donde recibiera adoctrinamiento cristiano y, de paso lavara sus culpas-aunque no las tuviera- realizando servicio doméstico sin remuneración económica, bastaba que una mujer se involucrara en algún asunto turbio a los ojos de la iglesia para que, de inmediato, le quitaran la libertad con este método (Lobo, 1999, pp.51-52).

Comentarios finales

En el texto Entre Dios y el Diablo : Mujeres de la colonia (crónicas), las propuestas discursivas de mestizaje estarían relacionadas al marco sociocultural de la época colonial. Este contexto es representado en términos cronísticos y literarios, mediante la utilización de protocolos coloniales, dicha representación facilita la posibilidad de analizar y dilucidar las propuestas literarias de la heterogeneidad, destacando y reivindicando a sujetos marginalizados dentro de los proyectos de la construcción de los estados-nación latinoamericanos.

Igualmente, a partir de los planteamientos expuestos en el último apartado, se puede interpretar que, en el texto de Tatiana Lobo, la heterogeneidad sociocultural se dinamiza desde la conflictividad y las contradicciones en la que se despliega el contexto social heterogéneo, representado en términos narrativos por Lobo desde dos procesos: la conquista y posterior colonización de un yo y la otredad reflejada en las mujeres de la colonia, las cuales fueron sometidas a una serie de mecanismos de control social, auspiciados por una élite dominante, reprimiendo las conductas catalogadas como impropias e indebidas.

Referencias

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Lienhard, M. (1989). La voz y su huella: escritura y conflicto étnico-social en América Latina (1492-1988) . Casa de las Américas.

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Todorov, T. (1987). La conquista de América. El problema del otro . Siglo XXI.


Acta Académica, 68, Mayo 2021, ISSN 1017-7507

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Roberto Antonio Blanco-Ramos. Master en Literatura Hispanoamericana. Universidad San Judas Tadeo, Escuela de Comunicación y Periodismo. San José, Costa Rica. Correo electrónico: robertoblanco1890@gmail.com