Acta Académica, 63, Noviembre 2018, ISSN 1017-7507

¿El docente nace o se hace?

Rosibel Elizondo-Badilla*

Resumen:

En la actualidad, la función de docencia en la educación superior se ha convertido en una labor con mucha relevancia. Formar estudiantes que se convertirán en futuros profesionales que ayuden a fortalecer la economía costarricense es una gran responsabilidad; no obstante, es importante plantear ciertas interrogantes ¿Poseen los profesores universitarios la actitud para la docencia? ¿Ser profesor es una decisión de vida o es simplemente un trabajo como cualquier otro? ¿La docencia es algo que se trae consigo o es una oportunidad que se puede ir desarrollando durante la vida laboral y profesional?

El presente artículo trata de responder estas preguntas desde una óptica global y, a su vez, brindar el punto de vista desde el autor, donde se complementa con diferentes escritores para probar la importancia que tiene la docencia en la vida de sus alumnos y determinar si existe una influencia directa en la comunidad estudiantil. Además de tocar temas como la alienación, y si esta condición también puede afectar a los profesores.

Un adecuado uso de tópicos no solamente didácticos y esquematizados, sino también de temas valiosos como la ética y los juicios de valor, son instrumentos que los profesores en educación superior pueden utilizar para mejorar el aprendizaje de sus alumnos y crear en ellos discernimiento vocacional; la interrogante es, ¿todos los profesores poseen el espíritu de un líder docente?

Palabras clave: DOCENCIA - DON - ALIENACIÓN - JUICIO DE VALOR - VOCACIONAL

Abstract

Nowadays, the teaching function in higher education has become a very important task. Training students who will become future professionals to help strengthen the Costa Rican economy is a great responsibility. However, it is important to raise certain questions. Do university professors have an attitude for teaching? Is being a teacher a life choice or is it just a job like any other? Is teaching something that comes with it or is it an opportunity that can be developed during working and professional life?

This article tries to answer these questions from a global perspective and, in turn, provide the point of view from the author, where it is complemented with different writers to prove the importance of teaching in the lives of their students and determine if there is a direct influence on the student community. In addition to touching issues such as alienation, and if this condition can also affect teachers.

 

An adequate use of not only didactic and schematized topics, but also of valuable topics such as ethics and value judgments, are tools that higher education teachers can use to improve their students› learning and create vocational discernment in them. The question is, do all teachers have the spirit of a teacher leader?

 

Keywords: TEACHING - TALENT - ALIENATION - VALUE - JUDGMENT - VOCATIONAL

Recibido: 11 de septiembre del 2018

Aceptado: 24 de octubre del 2018

Talvez usted haya escuchado sobre algún libro titulado ¿El líder nace o se hace?, ya que existen varios autores que tocan este tema, como Roberto Luna o Ted W. Engstrom, en donde concuerdan en que, a pesar de las inseguridades y miedos, los directivos que quieren llegar a ser líderes en sus empresas lo pueden lograr analizando y comprendiendo el comportamiento humano de toda la organización. Lo anterior fue inspirador para la redacción del presente artículo, ya que los docentes de cierta manera son “líderes”, y en la actualidad la labor docente va más allá de explicar los contenidos de un programa con base en una literatura, por lo cual surge la interrogante: ¿el espíritu docente es algo con lo cual se nace o se adquiere a lo largo de una carrera profesional?

El concepto docente proviene de la palabra latina docens que significa “que enseña”. Según La Real Academia Española el término docente alude a la persona que enseña, pero también se aplica a ciertos aspectos relacionados con la enseñanza. El docente es aquella persona que se dedica profesionalmente a enseñar o que realiza tareas asociadas a la enseñanza o la educación.

Por lo cual, si nos enfocamos en el trabajo remunerado, el profesor está en la obligación de planificar sus clases con base en una bibliografía adecuada y evaluar a los estudiantes según una metodología establecida. No obstante, en la realidad la labor docente no se limita a lo anterior, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el Informe Mundial sobre la Educación de 1998, un profesor es percibido por los alumnos como un modelo a seguir y, aun más fuerte, como un amigo, el cual puede escucharlos y ayudarles a desarrollarse; por ende, en la actualidad la docencia pasó de ser un oficio a un “don”.

Para tratar de dar un punto de vista sobre docencia, debo de incluir en este texto mi experiencia como profesor y del cómo se inició este proceso en mi vida, el cual se remonta a mis estudios en educación secundaria.

Cuando estaba en el colegio siempre fue para mí muy normal explicarle la materia a los compañeros que me lo pedían, ya que para algunos de ellos eran temas muy difíciles, pero en ese entonces compartir mis conocimientos era más un favor que cualquier otra cosa; no obstante, cuando llegué a la universidad fue cuando en realidad descubrí una profesión que me encantaba.

Como estudiantes universitarios, siempre tenemos muchos tipos de profesores y hasta podemos llegar a clasificarlos: el divertido, el estricto, el buena gente, entre otros. Pero tuve la dicha de contar con profesores que sólo los podías clasificar con un mote: el que amaba enseñar.

Los estudiantes pueden discernir entre profesores que están dando clases solamente por ser este un trabajo remunerado y aquellos que lo realizan para darle un sentido a su labor, como, por ejemplo: para que el estudiante tenga una buena formación para su futuro. Según Marx, el trabajo se presenta como medio de existencia y tiene así un sentido positivo, está relacionado con la necesidad de ser, por lo cual la actividad productiva otorga un sentido a la vida humana. No obstante, gracias al capitalismo el trabajo se transformó en una actividad meramente lucrativa, el trabajador percibe dinero por su servicio, por lo tanto, el sueldo tiene el mismo significado que la mantención de cualquier otro instrumento productivo. (Sossa, A. 2010). Lo anterior se le conoce con el nombre de alienación, y es lo que muchos estudiantes perciben de algunos docentes, el profesor se presenta a su clase con el objetivo de cubrir un horario y un tema establecido a cambio de un salario. Por fortuna no todos los docentes se encuentran alienados.

En mis estudios en la carrera de Dirección de Empresas de la Universidad de Costa Rica (UCR), encontré profesores que además de profundizar los temas de manera muy clara y objetiva, se esforzaban para que los estudiantes tuvieran plena comprensión de la materia vista durante la clase, además que complementaban con temas del acontecer costarricense que se relacionaban con los contenidos y brindaba un panorama mucho más amplio para los alumnos. Si bien las evaluaciones eran rigurosas estaban acorde con lo visto en clase y algo que siempre recordaré es que nos retaban a ser estudiantes críticos y razonados.

Con mis escasos 19 años de edad en aquel momento le dije a un profesor; “algún día me gustaría dar clases”, y después de ser licenciada en administración y obtener importantes años de experiencia profesional, tuve la oportunidad de dar clases en la universidad pionera de la educación superior costarricense, la Fundación Universidad Autónoma de Centro América (UACA), que ha sido también mi escuela desde hace más de 4 años.

La experiencia ha sido enriquecedora, y digo mi escuela porque los profesores, además de estar en un constante “refrescamiento” de conceptos y técnicas, también tenemos la oportunidad de aprender de nuestros estudiantes; las mentes frescas tienen ideas innovadoras, y de la innovación es que se alimentan las empresas hoy.

La retroalimentación por parte de la comunidad estudiantil es indispensable para los profesores, el saber si nuestro proceso de transmitir conocimientos está dando resultados, nos ayuda a mejorar nuestra metodología, ya que no solamente con exámenes evaluamos el aprendizaje, el diálogo también es importante.

Dice Guevara (2011):

La parte esencial que siempre es motivante para una cultura donde la figura del docente y su opinión intelectual es apreciada, se ve reflejada en la interacción del facilitador con sus alumnos. Los momentos más pertinentes son cuando se dan instrucciones, se guía el proceso de aprendizaje, se expone un tema concreto, se explica o ejemplifica, se crean nexos, se hacen preguntas de reflexión, se plantean esquemas, se organizan actividades o se da retroalimentación a las participaciones…

El formar futuros profesionales, con la capacidad de resolver diferentes situaciones difíciles, problemas o casos que se puedan presentar en una empresa y que esta resolución sea de manera analítica y con bases éticas, debería ser una de las principales premisas de todo docente de educación superior. Los contenidos de los programas de estudios se deben de impartir en su totalidad siempre con un “plus”, el cual es motivar a los estudiantes a crear siempre juicios de valor que les permitan tomar mejores decisiones en un mundo laboral, tan cambiante como el nuestro. Como lo menciona Gómez, L. y Chong, M. “cualquier aspecto de una situación, actividad u objeto que tenga un interés, como ser bueno, malo, deseable, indeseable, o cosas por el estilo. Los valores por tanto pueden estar construidos como modos de organizar la actividad humana basados en principios que determinan tanto las metas de perfeccionamiento de los programas, así como los medios para alcanzar esas metas.” (Gómez, L. y Chong, M. 2016, p.5). Formar juicio de valor permite a los futuros colaboradores de empresas, ser eficientes en la toma de decisiones y así lograr los objetivos que se hayan trazado. “El acto de juzgar devuelve a la actividad la formación del valor” (Stufflebeam, D. y Shinkfield, A. 2005, p. 116).

Un profesional de la carrera de administración, por ejemplo, recibe un recorrido laboral que le permite conocer organizaciones, interactuar con otros profesionales, mejorar procesos en una empresa, tomar decisiones acertadas y a veces no tan acertadas; posteriormente de todo este proceso de enriquecimiento profesional que le permite adquirir gran cantidad de conocimientos, puede tomar una decisión muy importante en su vida, la cual es compartir esos conocimientos, donde pueda brindar toda esta información a estudiantes de educación universitaria, que sueñan con ser parte o dueños de una empresa.

Si analizamos este proceso de docencia es un ciclo. Así como mi profesor de universidad, compartió sus conocimientos y me enseñó a ser una persona más analítica y me dio herramientas que permitieron desarrollarme eficazmente en el mundo laboral, toda esta experiencia que he adquirido, me ha enseñado grandes lecciones que hoy puedo compartir con mis estudiantes y, que a su vez, les permitirá crear en ellos un panorama más amplio, el cual les ayudará en un futuro a desarrollarse en el ámbito profesional y muy posiblemente, alguno de ellos así como yo, desee compartir esos conocimientos con más personas, convirtiéndose en un profesor de su área.

Definitivamente, la docencia a nivel superior se convierte en una decisión para muchos profesionales; creo firmemente que en el área de la administración ningún profesor inició sus estudios universitarios con el objetivo de ser docente. Estudiamos la carrera de administración con el objetivo de trabajar en una importante organización o crear nuestra propia empresa, pero el “gusanito” de la educación nace en el transcurso de la vida laboral.

Como lo indica Carballo, R. (2017), el liderazgo se puede presentar por varias razones y una de ellas es el liderazgo como condición, en donde las circunstancias determinan si una persona se convierte en líder, por lo cual no se nace con este “don”, sino que las situaciones que experimentamos nos colocan en esa posición.

Asimismo, el docente de carreras especializadas como leyes, ingenierías, medicina entre muchos otros, a lo largo de su carrera vive situaciones que lo impulsan a compartir su experiencia con futuros profesionales.

Lo importante es que el docente no sea un trabajador alienado y que la razón que lo lleve a dar clases no sea simplemente una retribución económica, sino darle una razón de ser a su trabajo, dejar una enseñanza en más personas, colaborando en crear mejores profesionales, guiando a los estudiantes en la parte vocacional, formando profesionales que se sientan satisfechos y felices haciendo su trabajo y que estos a su vez ayuden a mejorar la economía de un país. El proceso de aprendizaje nunca termina y si amamos dejar un pequeño legado a futuros colegas, es nuestra responsabilidad como docentes estar en constante adquisición de conocimientos: “un maestro no podrá enseñar nunca en forma verdadera, si él mismo no está en actitud de aprender. Una lámpara no puede encender otra lámpara si no tiene encendida su propia llama” Rabindranath Tagore.

Bibliografía

Carballo, R. (2017). Autoestima y desarrollo humano. San José, Costa Rica: Editorial Universidad Estatal a Distancia (EUNED).

Diccionario de la lengua española. Real Academia Española. Recuperado de: http://www.rae.es/

Engstrom, T. (2011). Un líder no nace, se hace. México: Editorial Grupo Nelson

Gómez, L y Chong, M. (2016). El valor y el juicio de valor en la evaluación: una revisión desde los orígenes históricos de la evaluación. México: Edähi Boletín Científico de Ciencias Sociales y Humanidades del ICSHu. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Vol. 2.

Guevara, I. (2011). La interacción en el aprendizaje. México: Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Veracruzana Volumen XXIV.

Luna, R. (2010). El líder no nace ¡se hace! España: Editorial Obelisco.

Solano, J. (2002). Educación y Aprendizaje. Cartago, Costa Rica: Impresora Obando.

Sossa, A. (2010). La alienación en Marx: el cuerpo como dimensión de utilidad. Chile: Revista de Ciencias Sociales (Cl), núm. 25, Universidad Arturo Prat Tarapacá.

Stufflebeam, D y Shinkfield, A. (2005). El periodo pre-Tyleriano, el modelo Tyleriano, el modelo de Cronbach, El modelo de Stufflebeam, el modelo de Scriven en Evaluación sistemática. España: Paidós.

UNESCO, Informe Mundial sobre la Educación 1998 “Los docentes y la enseñanza en un mundo en mutación”, París. Recuperado de: http://unesdoc.unesco.org/images/0022/002261/226159s.pdf

--------------------------------------

* Licenciada en administración, Universidad de Costa Rica. Profesora en Universidad Autónoma de Centro América, Sede de Occidente. Auditor Interno en Distribuidora Plastimex S.A. Incorporada al Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de Costa Rica. Celular: 8899 0319 - Tel. Oficina: 2453-9270 ext. 212. Email: rosi3eb@gmail.com